¿Puede la destrucción generar riqueza?

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Hay una creencia muy extendida por la cual pensamos que la destrucción crea riqueza, pero como veremos, la única forma de crear riqueza es la producción e intercambio de bienes.

La falacia del escaparate roto

Los desastres naturales, los ataques terroristas y las guerras tienen algo en común: son hechos que implican destrucción. Siempre que sucede un hecho de estas características hay alguien que comenta que hay un lado positivo: es bueno para la economía porque se crearan trabajos. Cuando sucede un hecho violento (guerra, ataque terrorista o catástrofe) hay que invertir dinero en reemplazar los bienes destruidos. En esta situación se puede explicar con la falacia del escaparate roto.

Frederic Bastiat enunció esta falacia en un ensayo publicado a principios del siglo XIX, titulado “Lo que se ve y lo que no se ve“. La conclusión principal es que la destrucción no crea prosperidad. Obviamente la destrucción destruye la riqueza.

Imaginemos a un comerciante que tiene una tienda con un bonito escaparate. Se acercan unos niños y lanzan una piedra al escaparate y destrozan el cristal. ¿Cómo se siente el comerciante? Pues como es de esperar, enfadado. Ahora tiene que comprar un nuevo cristal para reemplazar el roto.

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Ante esta situación, alguien podría decirle al tendero que sonriese ya que con la compra de la nueva ventana iba a crear puestos de trabajo. ¿Cómo? El dinero que iba a recibir el cristalero, este lo podrá gastar en un restaurante, en ropa nueva, etc. El dinero que gastará el cristalero creara puestos de trabajo en otros negocios. Y es que la circulación del dinero genera riqueza, y todo gracias a los niños que rompieron el escaparate.

Pero pensemos detenidamente que pasaría si este teoría fuera cierta. Si la destrucción crease riqueza por qué deberíamos impedir que la gente destruya cosas (p.e. el mobiliario urbano, los escaparates, etc). Deberíamos tener cuadrillas de chavales que circulasen por la calle destruyendo todo, ya que así estaríamos generando puestos de trabajo al tener reemplazar todo lo destruido.

Pero pensando de esta manera nos estaríamos fijando nuestra atención en lo que se ve, pero no estaríamos teniendo en cuenta aquello que no vemos. Lo que no vemos en esta historia es lo que hubiese pasado si el tendero no hubiese tenido que gasta su dinero en reemplazar el escaparate roto. El comerciante podría haber gastado ese dinero en cosas que necesitase, p.e. un traje, comida, etc, generando así riqueza en aquellos lugares donde se gastase su dinero; también podría haberlo ahorrado prestándoselo a alguien para crear un nuevo negocio; es decir, el dinero habría circulado generando puestos de trabajo y, lo más importante, el escaparate seguiría intacto. Por tanto, en conjunto la sociedad sería más rica sin la necesidad de destruir el escaparate.

La conclusión obvia es que cuando destruimos recursos, lo que estamos haciendo es destruir, destruir cosas. La destrucción no genera riqueza. Es importante recordar que la producción es la que genera prosperidad y no la destrucción.

Nota: gran parte de este artículo es una traducción del video titulado “The broken window falacy” de LearnLiberty.org

Imagen | www.liberalismonoespecado.com

Para saber más | learnliberty.com

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